viernes, 6 de abril de 2012

Nueva mirada de un médico.



El sábado pasado cuando estaba leyendo el diario Clarín, me llamó la atención un artículo escrito por el médico cardiólogo Silvio Najt, que se refería a la práctica profesional médica. En el hace alusión al tratamiento del paciente desde un lugar de supuesto saber absoluto, donde el enfermo se somete a veces a terapias y medicamentos que solo sirven para tapar síntomas con la idea de aniquilar la enfermedad, pero sin tener la seguridad de la cura y sin indagar en las causas que la han producido. En su relato, muestra una mirada más humana y un deseo de encontrar alternativas de cura  más naturales y poco nocivas, motivo por el que algunos colegas lo han dejado de lado.


La crisis del médico que no sabía cómo curar
Por Silvio Najt. Médico cardiólogo.





31/03/12 

Un cadáver fue mi primer contacto con el arte de curar. Había empezado a cursar Anatomía Humana. Un gran salón intimidante, del lado derecho sillas que daban la espalda a unas mesas donde reposaba algo que parecía un cuerpo . Ninguno de los estudiantes nuevos se atrevía a mirar hacia ese lado. 

Al rato comencé a percibir un particular olor muy rancio que aún hoy puedo reconstruir mentalmente: formol. Yo jamás había visto un cadáver; la impresión era de rechazo, estuve tentado de escaparme . Así comenzó mi contacto con “el arte de curar”, con la muerte, desde la cual se me pretendió enseñar cómo se podía entender al ser humano vivo. Muchos años después entendí que ese cuerpo inerte no podía enseñarme casi nada de lo que hoy me resulta útil para aliviar a las personas que me consultan.

Ya intuía qué tipo de médico no quería ser. Me remonto al curso de ginecología: el profesor traía a una mujer internada al anfiteatro. Sin mediar explicación, le ordenó que se desnudase de la cintura hacia abajo. La recuerdo joven. La hizo recostar con las piernas encogidas y separadas y mediante un puntero iba señalando la anatomía de sus genitales externos .

La joven no atinó a negarse a semejante vejación, pero se puso colorada. Un compañero dijo a viva voz: “Profesor, me parece que para enriquecer aún más esta clase sería bueno que usted también se baje los pantalones y exhiba sus genitales externos así entenderemos un poco más de la anatomía comparada entre ambos sexos”.

No sé si el profesor era viejo, pero para nosotros, todos jóvenes orillando los 20 años, parecía un anciano. El profesor enfureció, nos gritó que “ mancillábamos la ciencia ” y que desperdiciábamos una oportunidad única de incorporar conocimientos. Luego de este episodio, presentamos una queja formal y creo que nunca más se llevó adelante la escena de vejación disfrazada de enseñanza. 

Estuve en la facultad en una época de alta intensidad política, fin del gobierno de Lanusse, la presidencia de Cámpora y finalmente la de Perón. Vivimos momentos duros pero provocativos en los que se cuestionaba el carácter clasista y desprendido de la realidad social de la formación médica.

Las críticas se relacionaban, y se relacionan aún hoy, con el médico como figura todopoderosa y con el paciente como un elemento pasivo, obediente, sin voz y a menudo –debía suponerse– sin alma. 

Mi primera opción como especialidad fue la cirugía. Una mañana, mientras estaba cursando mi primer año en la escuela de cirugía del Hospital Rawson, me tocó rotar por el servicio de cara y cuello . Mientras examinábamos a un hombre joven vimos su historial: tenía un diagnóstico de enfermedad maligna afectando un sector de su cara, el cuello y parte del hombro. Se lo veía débil, pero no parecía muy enfermo. 

Hasta ese momento, sin embargo, él ignoraba su diagnóstico. Se acercó el jefe de servicio y mientras señalaba sobre el cuerpo del paciente la cirugía que le practicaría, anunció: “Le voy a eliminar la mandíbula inferior , vaciar el contenido del cuello del lado afectado y, por último, desarticular el hombro”. Lo dijo sin ningún pudor mientras recorría con su mano las zonas que pensaba extirpar.

Toda esta explicación fue hecha ante la atónita mirada del paciente que no podía creer que se estuviese refiriendo a él. En ningún momento mi jefe reparó en el impacto que sus palabras estaban provocando sobre el enfermo. 

Al usar la palabra paciente, refiero a una enorme cantidad de elementos puestos en juego en esta relación tan despareja.

El paciente recibe, no aporta ; escucha, no opina; se somete, no elige. Carece de la posibilidad de ser un sujeto activo y de tomar las riendas de su recuperación. Una queja permanente en los Journals médicos es la falta de compliance (adherencia, obediencia) de los pacientes a los tratamientos instituidos por los médicos. Mi humilde opinión es que cuando al paciente no se lo considera “persona/individuo”, lo más probable es que su fidelidad al tratamiento sea escasa y con poco entusiasmo. 

Si bien no todos los cirujanos son como aquel del Rawson, preferí buscar otros caminos. Me especialicé primero en cardiología y luego en emergencia médica; aprendí un “oficio” –el de priorizar las acciones en situaciones críticas– y tuve la oportunidad de formar muchos otros médicos y paramédicos. Organicé sistemas de asistencia, ambulancias, emergencias en clínicas y sanatorios, atención domiciliaria.

Fui exitoso y respetado pero me alejé del paciente concreto porque sentía que no me alcanzaba el esquema “médico-paciente-quince minutos-análisis-tratamiento-hasta pronto”. Así no podía curar, pero aún no sabía de qué manera hacerlo. 

La medicina alopática como ciencia, con todas sus falencias, me sigue pareciendo el método más adecuado para ayudar a los que sufren enfermedades. Nunca dejé de estudiar ni de investigar los sistemas de atención o la antropología médica que fue mi mayor influencia en los últimos años. 

Ni siquiera hablo de los enfermos, sino de rescatar otra vez el concepto de individuo al que le pasan cosas y que no debe “catalogarse” de enfermo . Desde la medicina de hoy, ¿quién no está enfermo? ¿Quién no se deprime en algún momento? ¿Quién no tiene un dolor en algún sitio del cuerpo o se siente fatigado? Si vemos los programas en la TV tendremos respuesta a todos estos problemas de “salud”.

La vida, sin embargo, da revancha aunque yo hubiera preferido no tenerla porque el cambio vino del padecimiento de uno mis tres hijos. Inesperadamente un día de invierno, hace ya varios años, uno de ellos comenzó con un dramático cuadro de una enfermedad llamada “colitis ulcerosa” que se caracteriza por trastornos intestinales con hemorragias e intensos dolores. Forma parte de las llamadas enfermedades inflamatorias de intestino. 

Enseguida consultamos con varios médicos sin obtener respuesta hasta que decidimos acudir al “gran especialista” en la materia, un gastroenterólogo renombrado que le suministró poderosos medicamentos que intentaban “suprimir” las manifestaciones de la enfermedad.

El dolor no se iba , la hemorragia no cesaba, el padecimiento era infinito. 

Pasé a devorar la literatura médica existente. Me enteré de que se desconoce por completo el origen de estos padecimientos que van en acelerado aumento, que la estrategia de tratamiento comienza con antiinflamatorios hasta terminar en ciertas drogas llamadas biológicas a las que se les atribuye la poco interesante propiedad de producir tumores. 

Por último está el recurso de la cirugía, la extirpación del órgano al que se le echa toda la culpa: el colon. Nadie puede afirmar con certeza que esto sea así, muchos pacientes dejan su colon en el quirófano y siguen con manifestaciones de inflamación en otras partes del cuerpo.

Varios meses después de fallidos tratamientos, el especialista me planteó que había decidido comenzar con una terapia inmunosupresora porque lo hecho hasta allí había fracasado. ¿De qué se trataba? Con la idea de curar, se iba a llevar ese cuerpo a un estado de indefensión extrema frente a cualquier virus o bacteria que anduviere por el ambiente. 

¿Cómo es posible –le pregunté– que pasemos de una enfermedad sin riesgo de muerte, tal la colitis ulcerosa, a otra situación en donde sí hay riesgo de vida ? ¿Para curar debo provocar un estado cercano al sida? La otra duda que planteé fue menos amable: ¿usted decide cuál va a ser el próximo paso en el tratamiento sin consultarme? La imagen que me surgía era que estábamos disparando con la luz apagada , sin saber dónde estaba el blanco. 

En este diálogo apareció con claridad que el especialista hablaba de un paciente, pero yo estaba con un ser impaciente, pre-adolescente, harto de padecer los efectos secundarios de los medicamentos, que sufría horrores con sus síntomas y con la perspectiva de estar aún en peores condiciones. En ese instante decidí que este no era el método, que ya nos habían estigmatizado y preparado para vivir de internación en internación.

Había investigado ciertas estrategias que mostraban alta eficacia sin medicamentos, utilizando dietas y suplementos especiales. Confirmé estos hallazgos al contactarme con una nutricionista canadiense que desarrolló un exitoso método en esa dirección. Introducirme en esta nueva perspectiva me provocaba cierto vértigo pues se trataba de abandonar el rebaño . De desconocer aquello que los libros indican como “la verdad” e intentar un camino diferente. 

Pero a los hechos debo remitirme: con el nuevo tratamiento, se fue el sangrado en menos de diez días y al año ya no había episodios agudos . Quedó, sí, un intestino “sensible” al que hay que cuidar, pero nunca más volvió a necesitar medicamentos, ni regresó ninguno de los síntomas que se suponía iban a acompañar por siempre.

Quiero ser claro: no estoy a favor de no medicar. Yo mismo soy hipertenso y tomo los remedios clásicos para mantener la tensión a raya. Me hacen bien. Pero hay enfermedades en las que terapias poco invasivas logran resultados superiores. ¿Por qué entonces no utilizarlas? ¿Sólo porque no implican drogas y terapias de última generación? Esta experiencia en la propia piel me obligó a volver a la clínica médica. Los conocimientos adquiridos durante mi forzada especialización en enfermedades inflamatorias podían ser útiles. Desde esta nueva perspectiva puedo abarcar padecimientos inflamatorios que parecen no tener relación con el intestino pero que mejoran sustancialmente cuando se modifica la alimentación. Dentro de estos cuadros se cuenta el colon irritable, el Crohn, y en muchos casos hay conexión con otras tales como asma o psoriasis. No se trata de la enfermedad de un órgano aislado sino de que todo está interconectado y brotan manifestaciones globales del organismo que sin una visión integrada y compleja es imposible mejorar. 

Durante el proceso, sentí que no había espacio para ser padre y médico a la vez. Sin embargo, nadie puede verme como un kamikaze : hay, como señalaba antes, medicamentos y terapias que son de enorme ayuda. Otras que no, que sólo ven el síntoma que intentan eliminar, pero los efectos colaterales provocados por los remedios terminan siendo peores que la enfermedad. En un hospital público, incluso, no aceptaron mi participación en los ateneos de gastroenterología. Alguien me lo dijo por lo bajo: no importa tu diploma y tu experiencia, aquí sos papá de un enfermo y no un colega. Haber aplicado terapias exitosas pero diferentes a las oficiales –aunque ampliamente aceptadas en Japón, por ejemplo– me convierte en un outsider . 

Hace unas semanas, estaba almorzando en casa de amigos junto con su hija, flamante graduada de la facultad. Ella cursa el primer año de la residencia en clínica médica –primer entrenamiento que se realiza luego de recibir el título–.

Recién salida del cascarón . A lo largo de la comida, escuché sus historias que me remontaban a casi cuarenta años atrás, cuando en mis propios inicios me sentía obligado a resolver casos complejísimos . Durante esa conversación me di cuenta de cuan osados nos volvíamos al tener que representar un rol para el que no estábamos preparados. 

Después de muchos años de practicar la profesión recién pude darme el lujo de dudar, de decir con honestidad que no tenía idea de qué hacer pero sí la firmeza de consultar con mis colegas acerca de la forma menos agresiva de enfrentar casos difíciles. Al principio era osado y ahora soy cauteloso. Al principio miraba al futuro. Ahora también, pero acompaño esa mirada con la añeja enseñanza de Hipócrates: “Primero, no dañar”


Ojalá muchos más profesionales de la salud tengan una visión parecida, busquen alternativas curativas menos agresivas  y además consideren al enfermo como una persona que sufre, a la que hay que alentar y fortalecer para que pueda salir adelante.

miércoles, 4 de abril de 2012

Carta Compuesta.

ASTROLOGÍA DEL MATRIMONIO - La carta compuesta

Astrología del Matrimonio
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¿Qué es el matrimonio? He aquí la pregunta que nadie formula, pues su respuesta pareciera conocida por todos. Y, sin embargo, no es así en realidad. El matrimonio es una entidad con existencia propia, capaz de afectar positiva o negativamente a quienes lo constituyen y, a terceros que se relacionan con la pareja. 

La Astrología dispone de una herramienta confiable a efectos de lograr aproximarnos a la identidad profunda del vínculo marital: la Carta Compuesta. Ella permite analizar con gran eficacia y precisión la mecánica propia de la pareja, sus códigos, sus puntos fuertes y débiles, y observar el resultado de la alquimia conyugal luego de transitado el crisol de los años. 

“La eternidad está enamorada de los frutos del tiempo”, afirmaba William Blake. El matrimonio es uno de ellos, en ocasiones muy bello. La Carta Compuesta nos aproxima sutilmente a su misterio. 

Autor: De La Puente, Carlos F. 

Editorial: Kier. 




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lunes, 2 de abril de 2012

Qué es ... la astrología.

LIBRO RECOMENDADO: Qué es... astrología.

Para todos aquellos a los que les apasiona la astrología y quieren dar los primeros pasos en este terreno. Es un libro claro y básico, para comenzar adquirir  conocimientos de esta disciplina  tan interesante.





¿Qué es la astrología? Cómo comprender el lenguaje. 

La astrología es una ciencia milenaria. Estudia las relaciones entre el acontecer planetario y nuestro mundo interno e invisible. Sus leyes se han venido nutriendo de los conocimientos y paradigmas de todas las épocas. 

El siglo XXI la reconoce como un saber integral cuyo lenguaje se ha vuelto una herramienta incuestionable para el autoconocimiento y una más amplia comprensión de nuestro destino.

Como lo saben quienes estudian esta ciencia, aprender astrología no significa acumular datos conceptuales, sino también servirse de ellos para aprender a desarrollar la percepción, la sensibilidad y la intuición. 

En este libro, usted encontrará: 

• Qué es el zodíaco y cómo leerlo
• Las implicancias de los planetas, las casas y los aspectos
• Correlatos entre astrología y Tarot, I Ching, la Cábala y antroposofía.

Autor: Cirocco, Mimmy. 



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martes, 27 de marzo de 2012

Bach Esencial


LIBRO RECOMENDADO: Bach Esencial


De las enfermedades primarias al objetivo de vida.


.Bach Esencial


Esta obra es un profundo análisis de los escritos del doctor Bach que presentamos a toda persona interesada en la terapia floral. A través de ella se puede seguir una clara línea de pensamiento filosófico que es la base sobre la cual se sustenta toda su teoría. Esta línea de pensamiento se convertirá en una valiosa herramienta que nos llevará a descubrir cuál es la enfermedad primaria que nos afecta, cuál es la virtud que debemos esforzarnos en desarrollar y hasta cuál es nuestro objetivo vital y la misión del alma en esta vida. Tal como escribió el doctor Bach "El conocimiento y la aceptación del propósito del alma representan el alivio de la miseria y los sufrimientos terrenales y nos dejan libres para desarrollar nuestro camino evolutivo con alegría y felicidad". 

Autor: Lluis Juan Bautista.
Editorial Indigo


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viernes, 23 de marzo de 2012


Agrimony (agrimonia): el ansiolítico  del Sistema Bach.


El nombre científico de esta flor es Agrimonia eupatoria y se encuentra en el grupo de las florales para la hipersensibilidad a influencias e ideas.

Fue descubierta por Edward Bach en su primera etapa de investigación y forma parte de los llamados 12 “curadores”,  forma en que fueron denominadas las 12 primeras esencias florales del sistema que creó.

La Agrimonia es una planta perenne con rizomas que almacenan almidón y agua en su interior (como si guardaran energía y emociones). Las hojas son compuestas, con folíolos alternativamente grandes y pequeños (como si expresaran extroversión y aspectos íntimos guardados) y tienen vellosidades en su parte inferior (como si ocultaran la sensibilidad). Los tallos son rojizos (demuestran mucha energía)  y las flores son amarillas, de cinco pétalos, con estambres en todas direcciones (nos hablan de la necesidad de exteriorización de los contenidos internos). Antiguamente esta planta era conocida por las propiedades curativas para trastornos de hígado.

Todo lo reflejado en la signatura floral, y que seguramente es en lo que hacía hincapié el Dr. Bach cuando buscaba en la naturaleza una flor con la que pudiera sanar una determinada emoción, lo podemos ver en las características de las personalidades Agrimony.  Estas son personas que poseen mucha energía y guardan las emociones no reconocidas y negadas en el inconsciente, produciendo angustia y ansiedad. Por lo tanto, aparentan ser totalmente extrovertidas pero hay una parte de ellos que esconden y no comparten con los demás.

Vale aclarar que la angustia es una sensación corporal y opresiva que llega a estremecer el pecho y el estómago, lentificando el paso del tiempo e inhibiendo a la persona. Y la ansiedad es una sensación más mental de desasosiego, donde el tiempo parece acelerarse mientras existe el temor de que ocurra algo imprevisto y no grato, produciéndole una gran tensión.

Al tomar la esencia floral lograrán exteriorizar los contenidos internos, trayendo a la luz las experiencias negadas y no reconocidas, sin que se sientan por ello angustiados.

No debemos olvidar que la negación es uno de los mecanismos de defensa de nuestro inconsciente y nos defiende de contenidos dolorosos con los que nuestra psiquis se vería afectada.

Todo lo antes expuesto lo podemos relacionar astrológicamente al comportamiento de los Sagitarianos en su estado negativo. El arquetipo de este tipo de personalidad es “La Máscara”, ya que muestra su exterior, lo manifiesto y esconde su interior, lo que lo daña, permaneciendo latente y produciendo síntomas.

Agrimony es una esencia que actúa en forma caracterológica en personalidades negadoras, que tienen pensamientos torturantes detrás de una fachada alegre, como si se pusieran una máscara para no mostrar lo que realmente sienten. Suelen ser llamados “payasos tristes” debido a que siempre están sonrientes, pero interiormente esconden una gran tristeza.

Por lo que vemos, esta  esencia se comporta como un verdadero ansiolítico  que actúa en casos de ansiedad y angustia. Estos síntomas son sentidos en la zona del pecho, estómago y garganta, produciendo un desequilibrio en los chakras coronario (Anahata) y laríngeo (Vishuddha) lo cual se revertirá al comenzar a tomarla, equilibrando estos centros energéticos.

También puede actuar en forma transitoria en situaciones que se desencadenan por un corto tiempo, pero que hacen que la persona actúe negando situaciones y busquen escapismos para poder tapar la angustia que sienten. Por ejemplo, recurriendo al alcohol, el cigarrillo, las drogas, pastillas,  la comida, o buscando cualquier otro mecanismo para tapar su angustia. En este caso el estado emocional es probable que se vea desatado por algún tránsito o progresión de Júpiter sobre algún punto estratégico de la carta natal.

Al comenzar el tratamiento con esta esencia veremos que las personas comienzan a enfrentar los conflictos internos y pueden ver más claramente las causas que los ocasionaron. Sienten menos ansiedad y angustia, equilibrando su  estado de ánimo, pudiendo de esta forma dejar las adicciones.

Siempre se dijo que este tipo de terapias se utilizan para equilibrar las emociones y evitar la formación de síntomas y enfermedades. Pero también me han resultado de mucha utilidad aplicarlas según los patrones transpersonales, tema investigado brillantemente por el Dr. Ricardo Orozco.

Se trata de patrones que van más allá de los aspectos de personalidad, yendo a un terreno más concreto y físico relacionado con lo que significa la flor en su estado negativo y se ve corregido por la esencia floral.

En el caso particular de Agrimony es un patrón de tortura y ocultación, que además de psíquica puede ser física y por lo tanto puede ser utilizada en casos de dolores intensos. Ej.: dolor de muelas, úlceras, proceso inflamatorios, dolor de garganta y determinadas afonías.

Esto quiere decir que aunque no nos encontremos ante una personalidad Agrimony, igualmente podemos utilizar esta esencia en estos casos puntuales con muy buenos resultados.

En mi experiencia personal esta es una maravillosa esencia que ayuda a entender que la vida tiene cosas buenas y malas, por lo tanto hay que poder transitarlas para lograr un crecimiento personal y prepararnos para nuevas experiencias. Y para ello nada mejor que  andar ese camino con el acompañamiento de un terapeuta floral o psicólogo especializado en este tipo de terapias, para ayudarnos en el proceso de reconocimiento de nuestro sentir, poniéndolo en palabras para poder desbloquear nuestros chakras afectados, permitiendo un mejor fluir energético.


Bibliografía recomendada:


Flores de Bach (Marina Deon)
Remedios Florales de Bach (Claudia Stern)
Flores de Bach, manual para terapeutas avanzados (Ricardo Orozco)
Las flores de Bach para la personalidad (Jordi Cañellas)

lunes, 19 de marzo de 2012

Jabón vegetal exfoliante con Lavanda y Romero.



JABÓN VEGETAL EXFOLIANTE

Este jabón vegetal exfoliante está elaborado  con  productos aromaterapéuticos   para la armonía del cuerpo,  la mente y el espíritu.
 
En su fabricación se utilizaron esencias naturales de las diferentes plantas originales.

En estos días hay una promoción muy especial del Jabón exfoliante de Lavanda y Romero
                                      


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Este jabón elimina las células muertas e impurezas depositadas sobre la piel permitiendo una mejor oxigenación celular, dando como resultado una piel suave y transparente.


Está enriquecido con aceite esencial de lavanda (relajante y emoliente), aceite de palma (con vitamina A - contribuye a la regeneración celular, y vitamina E - antioxidante) y hojas de romero, que actúan como exfoliante natural.       


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Como verás este producto utiliza las propiedades curativas de la lavanda, la malva y el romero, tres productos naturales muy útiles en todos los cuidados de la piel.








lunes, 20 de febrero de 2012

Las entrevistas en terapia floral, utilizando la carta natal como elemento de diagnóstico.




En mis años de experiencia como terapeuta floral, me resulta muy importante el momento de la entrevista con el paciente. Es aquí donde dejo mi subjetividad para poder escuchar de la forma más objetiva, tratando de no involucrarme en su relato para poder de esta forma ayudarlo de la mejor forma posible, utilizando todos los conocimientos adquiridos en diferentes disciplinas.

Es en ese momento donde trato de lograr una buena transferencia para que el paciente se exprese  con confianza, mientras voy traduciendo su relato en las flores que necesita. Siempre con un diálogo empático, manteniendo la distancia adecuada para lograr una buena escucha.

Pero además desde hace un tiempo utilizo la carta natal como elemento de diagnóstico, para poder remitirme un poco más allá de su relato. En esta puedo ver su estructura psicológica y el umbral de frustración que posee para reaccionar ante los aconteceres de la vida.

Me baso en un primer momento en la posición de su  luna, su sol y su ascendente.

La luna me remite a su parte emocional. Teniendo en cuenta la posición por signo y los aspectos que recibe, para deducir su forma de sentir y recibir los impactos del medio ambiente.

No debemos olvidarnos que en la etapa temprana de nuestra existencia somos pura luna, todo lo pasamos por las emociones. El bebé siente placer con las caricias y al sentir hambre se expresa con su llanto.

A medida que el niño va creciendo, va desarrollando su personalidad (su sol) influenciado por la forma en que filtra su psiquis las escenas familiares y ambientales. Pero en  las situaciones de stress  vuelve a conectarse con su parte emocional (su luna) para sentirse seguro y protegido.

Es importante la posición del sol, porque es la manifestación de su “ Yo” y por ende es el que llevará a cabo su misión de vida. Entonces debemos ver en  que signo se encuentra y que aspectos planetarios recibe para tener una idea de su personalidad.

El ascendente, es la máscara con que sale al mundo. Esta fachada la va formando desde que nace y es la que va a mostrar en el intercambio con el “otro”. No olvidemos que somos seres sociales y al estar inmersos en la cultura nos interrelacionamos permanentemente con diferentes personas que van moldeando nuestra forma de ser.

Además representa también su cuerpo físico y es donde en última instancia va a ver manifestado sus desequilibrios energéticos en síntomas o enfermedades. Por eso es importante el signo de su cúspide, la posición de su regente y los planetas presentes en esta área.

No debemos olvidar que según Edward Bach: “Un desequilibrio entre nuestra mente (luna) y nuestra personalidad (sol) se ve reflejada en nuestro cuerpo físico (ascendente).”

Otros puntos importantes a tener en cuenta son las cúspides de las casas II, IV y XI.
 
Debemos tener en cuenta la posición por signo, los planetas presentes  y el lugar donde está ubicado su regente.

La casa II nos hablará del grado de autoestima que tiene nuestro paciente y de cómo se reconoce físicamente. Ej.: Si tiene la cúspide en Virgo y en su interior está presente Saturno, es probable que sea una persona con autoestima baja y se reconozca a si mismo como alguien poco atractivo. Para fortalecerlo y equilibrarlo le agregaría a su fórmula Larch y/o Crab Apple, dependiendo de lo que vayamos hablando en la entrevista.

 La casa IV nos dará una idea de las  experiencias infantiles que colaboraron en la formación de su “Yo”. Ej.: si la cúspide está en Acuario y está presente Júpiter y Marte, podemos decir que en sus primeros años de vida su familia ha sido un tanto distante y ha tenido que vivir algunas situaciones violentas, que tal vez repita en la actualidad. En este caso tal vez sería muy útil agregarle  Cherry Plum, para ayudarlo con su pérdida de control.

La casa XI nos indicará su actitud ante la realización de proyectos personales, que son los que realmente le  darán satisfacciones. Ej.: Si la cúspide está en Piscis con un Neptuno dentro de su área, veremos que éstos se diluyen y no pueden concretarse, produciéndole muchas veces frustraciones. Luego de evaluarlo con el paciente incluiría en su fórmula Clematis, para enraizarlo y ayudarlo a materializar sus ideas.

Como verán hasta el momento, es  muy interesante tener este conocimiento de ante mano para  poder charlarlo en la entrevista y hacer un buen diagnóstico.

Algo más a tener en cuenta son las casas de la salud: Casa VI, VIII y XII.
 
Identificando también el signo de su cúspide,  los planetas en ellas presente y la posición de su regente. Estas marcarán los puntos de su cuerpo con mayor riesgo de enfermedad.

La casa VI puede reflejarnos la probabilidad  de enfermedades agudas que puede contraer y la forma en que se vincula con su cuerpo. Ej.: La cúspide en Leo y su regente (el sol) en conjunción con Urano, nos puede estar hablando de alguna probabilidad de  disrítmia coronaria o de problemas de desequilibrio en la presión arterial. En este caso sería de mucha utilidad incluir en su fórmula Vervain.

La casa VIII nos muestra las posibilidades de depuración de su organismo y de su psíquis. Ej.: si la cúspide está en Escorpio y Saturno está en su interior, es probable que posea problemas con la eliminación de líquidos, períodos de constipación y necesite manejar la vida de sus seres queridos para sentirse amado. Por lo tanto lo podríamos ayudar con Chicory, Holly, Willow y/o Crab Apple.

La casa XII habla de las enfermedades que de no ser atendidas a tiempo, pasarán a ser crónicas y en algunos casos pueden ser causantes de internación y/o muerte. Ej.: con la cúspide en Virgo y Marte en su interior, podemos deducir una operación en el intestino delgado. Detectándolo con anticipación, podríamos prevenirlo incorporando, por ejemplo Beech y/o Impatiens en su formula personal.

Como la carta natal no es estática, sino que está en continuo movimiento, debemos tener en cuenta sus tránsitos, progresiones y direcciones por arco solar a los planetas natales, para poder determinar porque el paciente está viviendo este momento particular. Y así conversar con el a cerca de este proceso de crisis, para poder ayudarlo a materializar un cambio, que se va a traducir en un salto cualitativo y evolutivo de su personalidad.

La idea es que con todo este material y guiados por una escucha activa en la entrevista de la terapia floral, podamos prevenir  las enfermedades, equilibrando al paciente energéticamente por medio de las esencias florales que necesite.

Estudios realizados en Alemania por el Dr. Ryke Geerd Hamer, creador de la Nueva Medicina Alemana, reflejan que un acontecimiento traumático vivido en soledad, puede ser causante de una enfermedad grave  entre uno y tres años posteriores al acontecimiento.
 
El realizó una investigación de más de 1.000 casos en los cuales encontró una correlación entre los conflictos psíquicos producido por la noticia inesperada recibida en soledad, el área del cerebro afectada por este impacto y la zona del cuerpo físico que enfermaba. 

Por este motivo creo que con todo lo antes expuesto, los terapeutas florales que utilicen la astrología como elemento de diagnóstico, estarán en condiciones de poder anticipar al consultante de esta predisposición y lo podrán ayudar con los remedios florales adecuados para su prevención.

Bibliografía recomendada:

Los conflictos emocionales como disparadores de la enfermedad. Lauren Delsack.

La Nueva Medicina. Dr. Ryke Geerd Hamer.

Astrología Psicofísica. Isabel Mikailov, Claudia Rizzi.